jueves, 22 de marzo de 2018

La vida


Soy la mayor de tres hijas, mis papas se separaron definitivamente (digo definitivamente porque mi mamá me contó que se estaban separando desde que se casaron),  desde que tenia 11 años y justo cuando mi hermana menor nació.
Cuando mi papa se fue, sentí que me había dejado a mí, el para mí era como un héroe y a pesar de que hacía dos años había escuchado a mi mama y a mi abuela hablando de que el tenia otra mujer, nunca pensé que el me fuera a abandonar.
Después de eso mi mama trabajaba desde muy temprano y hasta muy tarde, y yo me hice cargo de mis hermanas y de la casa (lavaba, hacia oficio y cocinaba) y estudiaba en la tarde en un colegio femenino.




vivir con el corazon roto

Tengo una tía que su esposo es pastor, y desde que éramos pequeños (más o menos tenía 6 años) nos llevaban a las actividades y campamentos de niños que hacían en la iglesia. En uno de esos campamentos alguien me hablo de Cristo y me dijo que hiciera una oración, yo la hice, pero creo que no había entendido lo que significaba, a los 11 años en un campamento nuevamente me explican y entiendo que yo soy pecadora y que Cristo murió por mis pecados.
Pero hasta los 13 años empiezo a ir regularmente a la iglesia, después de que mi prima me invito a una reunión de jóvenes, la mayoría de las veces tenia que ir con mi hermana.
Después de poco tiempo de estar en la iglesia me bauticé y empecé a participar de un ministerio de niños que se llama Oansa, ahí empecé a hablar mas con el que ahora es mi esposo, y nos hicimos novios cuando yo tenía 15 años. Nuestra relación empezó bien, pero después de un tiempo empezamos a pelear, y por lo general yo lloraba y gritaba, a los 3 años nos casamos y tenía la esperanza que la situación cambiara, pero por el contrario empeoro, teníamos temporadas en las que estábamos bien pero después de días otra vez volvíamos a lo mismo. Siempre me sentía muy triste y no sentía que mi esposo me apreciara y amara, y para sentirme así utilizaba la manipulación u otras cosas, que tampoco funcionaban.

Después de dos años de casados decidimos tener un bebe, luego de un año nada sucede, y empecé a ir al medico y que me hicieran exámenes para verificar que pasaba, a las citas siempre iba sola lo que me hacia sentir mal, luego de los exámenes quede embarazada, nos sentíamos muy felices y a los pocos días empecé a manchar y después de 7 semanas tuve un aborto espontaneo.
Luego de eso lloraba todo el tiempo, y me sentía peor que antes, pero a los tres meses volví a quedar embarazada y en mayo de 2007 nació mi hija, con su nacimiento creí que todo iba a hacer color de rosa, pero nada mejoro. A los tres años de su nacimiento me gradué de Psicología en la Universidad Nacional, pero eso tampoco mejoro como me sentía.

Al poco tiempo empecé a trabajar y me iba muy bien, tuve el aprecio mi jefe y compañeras muy rápido. A los pocos meses nuevamente quede embarazada, era un niño, que nació el 11 de enero de 2012, y tampoco las cosas mejoraron.

Después de todas las emociones y peleas, siempre estaba a la defensiva y la única forma que conocía para ganar era ponerme por encima de mi esposo, así eso implicara gritar mas duro o decir palabras más ofensivas. Además, comencé a buscar escape en el internet y en otras cosas que lo único que hicieron fue apartarme más de mi esposo.

En 2015, sucedió algo con nuestra hija que me hizo ver que nada, ni nadie podía llenar el vacío que tenía en mi corazón, ni mi papa, ni mi esposo, ni mis hijos, ni una carrera, ni un trabajo, ni nada que encontrara en internet. Entendí lo que sabía en la teoría y no había querido conocer en la práctica, que el único que podía sanar las heridas y renovar mi vida era Jesús, supe que lo había conocido como mi salvador, pero que no había dejado ser el Señor de mi vida.
Ahora mi vida es muy diferente, a pesar de que tengo endometriosis, que es una enfermedad crónica y bastante dolorosa, se que Dios es mi refugio y fortaleza.

Yo se que muchas mujeres pueden estar en la misma situación, a veces buscamos la felicidad en tener un esposo, hijos, un perro, un titulo, un buen trabajo. Pero cada dia, en el fondo, nos sentimos muy solas y tristes. 

Si quieres conocer mas de Cristo, no dudes en escribirme.


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